Escribe Marcelo Mercado (@MercadoM75) desde Argentina:
El piloto de Lanús, referente de la marca del óvalo durante su extensa campaña, ganó en el nuevo trazado callejero de La Pedrera, San Luis, con la particularidad que no fue un triunfo más o como los que habitualmente se ven en la categoría por una diferencia que se viene marcando desde la clasificación misma.
Moriatis trabajó la victoria de menor a mayor estableciendo un duelo extraordinario nada más ni nada menos que con Agustín Canapino, en la antesala el gran favorito, superándolo en una arriesgada maniobra y aguantándolo en otras no menos arriesgadas maniobras defensivas.
El "Mago" Emanuel además logra el primer triunfo con el Ford del equipo del "Gurí " Martínez, siendo la primera vez que no gana con uno del escribano Hugo Cuervo.
Pero este simpático piloto, campeón de la clase 3 del TN, disfruta de manera especial este deporte. Lo toma como un hobbie, compartiendo un fin de semana con compañeros y amigos, sin dramatizar ninguna situación adversa que para muchos de sus colegas sería un problema.
Y así luego de una larga sequía volvió al triunfo en un momento muy especial. Tuvo el medio mecánico esta vez pero además lo movilizó una situación particular por el momento en que está atravesando su gran amigo Mauro Giallombardo. Esto le dio una fueza interior extra que lo potenció a la hora de hacer las maniobras y le puso un plus a su manejo para llegar a lo más alto del podio.
Quería ganar, sabía que era su oportunidad y además le había prometido al papa de Giallombardo que le iba a llevar el trofeo del ganador.
Parece increíble pero esa fuerza interior en momentos delicados potencian a los pilotos y los lleva al triunfo como ya lo hemos vivido en los últimos tiempos con Martín Moggia y Tomás Cingolani en el TC2000.
Esta situación fue el envión que necesitaba Moriatis para volver a ganar y demostrar que no se ha olvidado de manejar en la categoría más popular de Argentina.
Ganó Emanuel Moriatis en honor a su amigo, en proceso de recuperación gracias a Dios, no solo le rindió un emotivo homenaje, que lo hizo lagrimear, sino que se sacó una espina que llevaba demasiado tiempo clavada.
En horabuena Ema, merecido triunfo para uno de los buenos personajes que tiene el querido automovilismo argentino.