En un domingo sin actividad profesional para mí, me dediqué a ver todo o casi todo con el maravilloso aparatito llamado control remoto que me permitió hacer zapping. No solo al mediodía, sino también por la tardecita cuando la NASCAR corrió en Atlanta y el fútbol hacía lo suyo en otros canales.
Pero hablando de espectáculo de Top Race, comenzó muy bien en un trazado que se va transformando en un clásico para la categoría. Cerró su temporada anterior en Paraná y abre esta nueva en el mismo autódromo, presentado de maravillas por el Club de Volantes Entrerrianos.
Tres divisionales, buena cantidad y excelente calidad en los autos ya sea del Junior, Series o Top Race. Además hay que destacar la extraordinaria seguridad de estos autos que tuvieron un fuerte golpe, con varios involucrados, quedando regalado un auto en medio de la pista (Antonino Sganga) y al ser embestido por otros, (Ciantini, Acosta, etc) y salieron sanos y salvos.
La carrera estuvo entretenida con su habitual parada para recargar combustible que esta vez le jugó en contra al imbatible Agustín Canapino y al equipo Sporttean que tardó más de la cuenta. Allí aparecieron Caito Risatti, Matías Rossi, Franco Girolami.
En el final, Matías Rossi y el auto más lindo de la categoría el Toyota Camry se alzaron con la victoria acuñando los primeros 20 puntos y poniendo 1-0. Un duelo particular que entablará seguramente con el "Titán" de Arrecifes, Agustín Canapino que llegó segundo tras la sanción a Risatti.
Buen comienzo de una categoría que siempre aparece como cuestionada pero que pasan los años y se mantiene de pie. También me prendí con la Clase 3 del TN que corrió en el majestuoso, imponente y divino Potrero de los Funes. El trazado de San Luis es el más televisivo del continente y debería tener más competencias.
Un circuito semipermanente que estuvo a nada de desaparecer y que por suerte las nuevas autoridades lo reflotaron. Debo ser sincero pensé, erróneamente, que el TN no estaba en condiciones de competir en este circuito extremadamente difícil. Me taparon la boca. No solo corrieron sino que dieron un gran espectáculo con un duelo emotivo entre Facundo Chapur con Citoën y Leo Pernía con el Honda Civic.
Como frutilla del poste, me prendí con la NASCAR y ese extraordinario show que montan los americanos. Se hace bastante previsible el ganador de la carrera por más que corran casi tres horas y den como 300 vueltas.